Sien dorada y rubia sien,
cual dos palomas se ven;
abrazándose en el nido
de su cama con dosel.
Son dos copos de aguanieve,
doble copo de azahar,
dos varas amarfiladas
con oro puntidoradas
para los reyes del mal.
Luna y noche, estrella y luna
no las dejan de mirar;
viene una nana en el viento;
y hasta el búho soñoliento
se contiene de su vuelo.
Ni un murciélago revuela
sobre el nido donde están:
seno y seno, sien con sien,
guareciéndose en su nido
las palomas de la miel.